México.— En el último año y medio, México ha recibido un total de 88,938 solicitudes de refugio de personas extranjeras que huyen de sus naciones de origen, lo que equivale a un promedio de 48 peticiones diarias, de acuerdo con cifras oficiales de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) obtenidas vía transparencia.
La presión migratoria se concentra de manera notable en la frontera sur: la mitad de estas solicitudes —un total de 41,992— fueron tramitadas directamente en las instalaciones de la COMAR ubicadas en Tapachula, Chiapas.
Especialistas señalan que, ante el endurecimiento y cierre de fronteras en Estados Unidos y la supresión de herramientas digitales como la aplicación CBP One para gestionar citas de asilo en el vecino país, México ha transitado de ser una nación de tránsito a consolidarse como un país de destino definitivo para cientos de miles de migrantes.
Actualmente, personas provenientes de más de 107 países permanecen en territorio mexicano a la espera de que la COMAR resuelva sus expedientes, enfrentando un limbo jurídico que limita sus posibilidades de integrarse a la formalidad económica.
Visita de alto nivel en el Senado y llamado a la integración
En este contexto, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Barham Salih, realizó una visita oficial a México, motivo por el cual el Senado de la República llevó a cabo una sesión solemne este martes.
Ante el pleno legislativo, Salih advirtió que los conflictos globales se multiplican mientras el acceso al derecho de asilo se restringe en diversas regiones del mundo, por lo que instó a las naciones a redoblar esfuerzos institucionales.
“Tenemos que buscar sin descanso las soluciones adecuadas: el regreso voluntario, los permisos de trabajo, las vías de países terceros y oportunidades de integración local; todos tienen que tener un estatus legal igual”, subrayó el alto funcionario internacional.
Asimismo, el representante de la ONU destacó que, cuando las personas refugiadas reciben protección y oportunidades reales de desarrollo, logran integrarse positivamente a las comunidades como vecinos y colaboradores que aportan al crecimiento del país de acogida.
Finalmente, el organismo recordó que el marco internacional vigente, sustentado en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, obliga a los Estados miembros a brindar protección a quienes demuestren un temor fundado de persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, género u opiniones políticas fuera de su tierra natal.
Con información de LATINUS
jacl