Por EFE
Kioto, Jap.- Décadas antes de que Super Mario existiera, incluso antes de que cualquier videojuego saliera a la luz, la compañía japonesa Nintendo producía naipes en una fábrica que ahora se ha transformado en museo oficial, con un recorrido por su historia donde todo se juega a lo grande.
Alejada de los neones y barrios modernos de la capital japonesa, el museo se ubica en Uji, una localidad de la prefectura de Kioto conocida por sus campos de té, que dista mucho de la imagen de tecnología y videojuegos con la que se asocia a Nintendo.
Fundada en 1889 por el artesano japonés Fusajiro Yamauchi, el museo emerge de una de las fábricas que producían y vendían cartas hanafuda y juguetes tradicionales.
La entrada al complejo, inaugurado en octubre de 2024, ya es toda una declaración de intenciones: tuberías verdes, champiñones de la saga del icónico fontanero, bloques amarillos y ‘toads’ interactivos custodian la fachada de un edificio de dos plantas.
La planta superior recibe al visitante con miles de videojuegos ordenados en vitrinas, donde bates de beisbol, carritos de bebé y cartas de los años 50 conviven con los últimos lanzamientos de la marca.
Del techo cuelgan réplicas gigantes de mandos, desde el de la Famicom de 1983 pasando por la Nintendo 64 (1996) o la Wii (2006), permitiendo también a los visitantes jugar con las maquetas a gran escala y recorrer los pasillos repletos de versiones japonesas e internacionales de los más de 3 mil videojuegos diseñados por la empresa. No hay carteles con información, tampoco instrucciones. El recorrido se abre al visitante de forma libre, para que si lo desea pueda recorrer solo los pasillos de aquellas consolas que le marcaron la infancia.
Donkey Kong, Nintendogs, Super Mario, Kirby, Pikmin y otras icónicas sagas conviven en un camino circular ordenado cronológicamente, donde en las primeras secciones de la compañía no hay rastro de objetos tecnológicos.
En medio de esta vorágine de vitrinas y videojuegos también se encuentra una sala de bocetos, que expone los dibujos originales y otras recreaciones de personajes que hoy forman parte de la cultura del videojuego.
iZN