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Incels y ‘manósfera’, discursos y expresiones de odio que alaban la supremacía masculina
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Incels y ‘manósfera’, discursos y expresiones de odio que alaban la supremacía masculina

Mientras los jóvenes encuentran un sentido de pertenencia y validación en estos grupos, se desgasta la confianza y los vínculos sociales reales.

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Autor: Superchannel
27 de abril de 2026 a las 18:34 · 282 Vistas · 2 min de lectura

Por Agencia Reforma

Ciudad de México.- La manósfera y los incels pasaron del anonimato a lo cotidiano tras actos violentos que evidenciaron sus riesgos.

La manósfera y los incels son términos que han pasado del anonimato de internet al lenguaje cotidiano, luego de que actos violentos vinculados a estas comunidades pusieran en evidencia los riesgos de su ideología.

El término incel lleva circulando en el espacio digital desde hace décadas, literalmente significa “involuntary celibate”, es decir, celibato involuntario, y se utiliza para describir a hombres que son incapaces de establecer relaciones sexo afectivas con mujeres, atribuyendolo a factores externos, explica Christian Israel Huerta Solano, doctor en psicología y director del Doctorado Interinstitucional en Psicología en la Universidad de Guadalajara (UdeG).

Por su lado, la manósfera es un “universo” digital donde conviven diferentes comunidades o subculturas- como los incels- que comparten narrativas de odio, frustración y resentimiento hacia las mujeres, o incluso hacia otros hombres que son percibidos como más exitosos.

“La manósfera es un término que se usa para describir el conjunto de estas comunidades y de foros en línea que están centrados en las experiencias masculinas en su versión más tóxica y que están llenas de discursos antifeministas, misóginos y sobre todo de supremacía masculina, en estos espacios se promueven estereotipos muy rígidos sobre la masculinidad, sobre el resentimiento y en muchas ocasiones la glorificación de la violencia basado en esto”, agrega el doctor.

La maestra María José Soto Cárdenas, responsable de género en el Sistema de Educación Media Superior (SEMS) de la UdeG, explica que no hay una sola causa para este fenómeno, se trata de varios factores, comenzando por el cambio en los roles de género por el avance del movimiento feminista, lo que genera incomodidad en algunos sectores.

“También interviene una equivocada gestión de frustraciones personales y sociales, muchos jóvenes enfrentan dificultades en ámbitos como las relaciones afectivas, el empleo o la construcción de identidad y, en lugar de procesarlas de forma saludable, las proyectan como odio hacia las mujeres, convirtiéndolas en un blanco equivocado”.

Los cambios en las dinámicas sociales se mezclan con el anonimato, la masividad y los algoritmos de las redes sociales que normalizan el odio, esto da como resultado el crecimiento de estas expresiones, dice Soto Cárdenas.

 

 

Salud mental en peligro

Las personas que conviven en estos espacios digitales son propensos a tener ansiedad, depresión y pensamientos suicidas, sobre todo cuando los contenidos que consumen en redes sociales están polarizados y, a la vez, refuerzan ideas que evitan que los afectados busquen ayuda.

Mientras los jóvenes encuentran un sentido de pertenencia y validación en estos grupos, se desgasta la confianza y los vínculos sociales reales, señaló Huerta Solano.

Algunos de los rasgos psicológicos que se podrían encontrar en los incel son índices elevados de soledad, sensación de no pertenencia, aislamiento crónico, autodesprecio, baja autoestima, crisis de identidad y un fuerte victimismo.

“Usualmente, aunque no de manera general, pueden presentar pensamientos suicidas y esto va muy ligado a fantasías de venganza o de hostilidad hacia otros que ven estas personas como responsables de su sufrimiento, esas tendencias en patrones intensifican mucho la necesidad de reconocimiento, la poca empatía y también la creencia de superioridad moral del grupo incel al que pertenece”, afirma Huerta.

La maestra Soto Cárdenas, por su parte, coincide en que el diálogo abierto es necesario.

“El diálogo debe partir de espacios reales, presenciales y sostenidos, donde puedan hablar sin ser ridiculizados ni confrontados de froma inmediata desde el anonimato, más que prohibir o censurar, se trata de generar más diálogo y menos algoritmo, abrir su panorama, cuestionar críticamente los contenidos que consumen y acercarlos a otras perspectivas y otros referentes que amplíen su forma de ver las relaciones, la masculinidad y el mundo”, añade.

Esto debe hacerse tomando en serio los discursos y expresiones de odio, así como considerar regular los foros y páginas en línea que los promueven y mantener una postura de no tolerancia a la violencia, esto sin abandonar a los jóvenes ni a la construcción de su pensamiento crítico.

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