El joven diestro Arturo Gilio, acudió a los corrales de la Plaza de Toros “Alberto Balderas” de Ciudad Lerdo, Durango; para atestiguar las labores de curación del bravo y gran toro “Villista”, marcado con el número 140, con 502 kilos, mismo que indultó la tarde-noche del pasado sábado 22 de noviembre, en la que se amalgamaron la clase y nobleza del astado, con el temple, entrega, valor y buen toreo de Gilio, para crear una bella e inolvidable obra de arte, que culminó con el indulto del magnífico toro; importante faena que seguramente quedará en la memoria y retina de todos los aficionados asistentes a la corrida de ‘La Revolución’.
La administración del matador coahuilense, dio a conocer a la fuente especializada, que el toro “Villista”, luego de las curaciones, volverá a pastar en los campos de su ganadería de origen Arturo Gilio, dehesa duranguesa con fecha de fundación en el año 1975, que se ubica en el rancho “El Peñolito”, perteneciente al municipio de Mapimí, divisa color verde botella, rojo y negro; pero ahora como dueño y señor de los potreros, en donde ya su criador Arturo Gilio Hamdan, le estará preparando una punta de entre 20 y 30 vacas y que
como semental perpetuará su linaje trasmitiendo la bravura, nobleza y calidad a sus descendientes.
Este reencuentro fue algo especial para Arturo Gilio, quien ahora se enfoca para su próxima tarde, misma que será este domingo 30 de noviembre, en la Plaza “Nuevo Progreso” de Guadalajara, donde compartirá cartel con el queretano Octavio García “El Payo” y el peruano Andrés Roca Rey, quienes pasaportarán un encierro de la ganadería de Peñalba; donde seguirá confirmando que: “La grandeza del toreo es la bella creación del arte, en donde se pone en juego la existencia de la vida sobre la muerte”.
jacl