Mundo Entre los fieles que rezaron el rosario, de diferentes realidades y nacionalidades, estuvo Oksana Boyko, una ucraniana.
Entre los fieles que rezaron el rosario, de diferentes realidades y nacionalidades, estuvo Oksana Boyko, una ucraniana.
Por: EFEÂ
Roma.- El papa Francisco imploró hoy el fin de las guerras en el mundo, en concreto en Ucrania, y la reconciliación de “los corazones llenos de violencia y venganzaâ€, durante el rezo del rosario en la basÃlica romana de Santa MarÃa la Mayor al que asistió de nuevo en silla de ruedas por sus problemas de rodilla.
“Esta tarde, al término del mes consagrado a ti, estamos de nuevo aquà ante ti, reina de la paz, para suplicarte que concedas el gran don de la paz, que cese pronto la guerra que ya desde hace decenios enfurece varias partes del mundo y que ahora ha invadido también el continente europeoâ€, pidió el papa en la apertura del acto.
Francisco, en silla de ruedas ante la estatua de la Virgen a la que Benedicto XV pidió en 1918 el final de la I Guerra Mundial, sostuvo que la paz “no puede ser solo resultado de las negociaciones ni una consecuencia de solo acuerdos polÃticos†sino que es también “un don†del EspÃritu Santo.
“Estamos seguros que con las armas de la oración, el ayuno y la limosna y con la ayuda de tu gracia se pueden cambiar los corazones de los hombres y del mundo entero. Hoy dirigimos nuestros corazones a ti, reina de la paz, intercede por nosotros ante tu Hijo, reconcilia los corazones llenos de violencia y de venganza, redirige los pensamientos cegados por el deseo de enriquecimiento frágil y que en toda la tierra dure la pazâ€, terminó.
Posteriormente se procedió a rezar el rosario en este templo, una de las cuatro basÃlicas papales de la capital italiana -junto a San Pedro del Vaticano, San Pablo Extramuros y San Juan de Letrán- y desde el siglo XVII vinculada a la Casa Real española.
Entre los fieles que rezaron el rosario, de diferentes realidades y nacionalidades, estuvo Oksana Boyko, una ucraniana voluntaria de Iglesia de Santa SofÃa, la iglesia de los ucranianos en Roma, donde ayuda a los refugiados llegados desde su paÃs huyendo del conflicto.
También acudió el embajador de Ucrania ante la Santa Sede, Andrii Yurash.
Tras el rezo del Rosario algunos fieles depositaron a los pies de la escultura de MarÃa, obra de Guido Galli, papeles con sus intenciones manuscritas de oración.
El pontÃfice no pidió a la Virgen por la paz sino que escribió en italiano: “Madre, por favor, te pido por la santidad del clero“.
Al término de la ceremonia, a la que según la Santa Sede acudieron cerca de novecientas personas, el papa salió del templo en la silla de ruedas por la rampa para personas con problemas de movilidad, empujado por un asistente.
El rezo del Rosario también fue seguido remotamente desde otros santuarios del planeta, como el de Madre de Dios (Zarvanytsia) en Ucrania, la Catedral de Nuestra Señora de la Salvación en Irak, la de Nuestra Señora de la Paz en Siria y la de MarÃa Reina de Arabia en Bahrein.
¡Comparte esta noticia!
Ayúdanos a informar a más personas compartiendo este contenido