Armando Sánchez Gómez: un hombre de trabajo
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Piedras Negras

Armando Sánchez Gómez: un hombre de trabajo

El historiador e investigador Diego García Wheeler nos comparte esta semblanza que rescata la vida y logros del destacado empresario Armando Sánchez.

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Autor: Mtro. Diego García Wheeler
26 de octubre de 2026 a las 21:40 · 384 Vistas · 2 min de lectura

Piedras Negras, Coahuila; 26 de octubre de 2026.- Nació el 30 de diciembre de 1929 en Zaragoza, Coahuila. Fue hijo de Eliseo Sánchez Vara, agricultor de oficio, y de su esposa, Adelina Gómez Sánchez. Tuvo ocho hermanos: Francisco, Ernesto, Alfonso, Olga, Concepción, Lucy Thelma, Nelda y Raúl.

Realizó sus estudios de primaria en Zaragoza y cursó la secundaria en la Escuela Secundaria General Benito Juárez de Piedras Negras. Cabe destacar que uno de sus compañeros de aula fue el reconocido médico Norberto de Luna Chavarría.

Hacia 1945, la ciudad no contaba con opciones para cursar la preparatoria, por lo que se dedicó a apoyar a su padre en las labores agrícolas y en la cría de cabras.

Una severa sequía afectó la región a inicios de la década de 1950, lo que llevó al joven Armando a abandonar temporalmente la ciudad en busca de mejores oportunidades. Pasó una breve temporada en Estados Unidos; sin embargo, decidió regresar a México.
En 1954 conoció a la joven Dora Elia Ibarra M., con quien inició un noviazgo.

En 1955 se trasladó a Monterrey, Nuevo León, donde conoció a don Gerónimo Tamez, quien le ofreció trabajo en el mercado de abasto de la ciudad. Permaneció en ese empleo hasta 1958, etapa que lo acercó al mundo del comercio y le permitió adquirir conocimientos que resultarían fundamentales para sus futuros emprendimientos.

Posteriormente, el señor Tamez le encomendó la administración de la hacienda agrícola Santa Elisa, ubicada en Estación Manuel, una pequeña población cercana a Tampico, Tamaulipas.

El 13 de abril de 1958 contrajo matrimonio con Dora Elia Ibarra. De esta unión nacieron cinco hijos: Armando, Dora Laura, María del Rosario, Jorge Alberto y Martha María.

En 1961 cumplió su meta de establecer un negocio propio y decidió trasladar a su familia a Piedras Negras. La pareja eligió establecerse en esta ciudad porque, en aquella época, era uno de los principales polos de crecimiento económico del norte de Coahuila y ofrecía amplias oportunidades de progreso.

Una vez instalado en Piedras Negras, adquirió la tienda de abarrotes El Luchador, ubicada en la esquina de las calles Matamoros y Galeana, frente a la Escuela Modelo. Ese mismo año también compró una camioneta Chevrolet Apache modelo 1961.

Asimismo, arrendó el rancho Los Ahorcados, en Zaragoza, con la intención de iniciar actividades ganaderas. Para 1964 administraba además el rancho El Pozo, colindante con la propiedad que tenía arrendada.

Gracias a los ingresos de la tienda, administrada por su esposa, y a las ganancias obtenidas de los ranchos bajo su dirección, logró acumular el capital necesario para emprender nuevos proyectos.

En 1966 adquirió de don Francisco Villanueva la tienda La Villanueva, ubicada en el cruce de la avenida Lázaro Cárdenas y la calle Daniel Farías. Tras la compra, la rebautizó como Casa Sánchez Gómez, dejando El Luchador bajo la administración de su hermano Alfonso.

En 1968 arrendó el rancho Agua Nueva, donde se dedicó a la cría de ganado bovino para exportación. En esta etapa se incorporó su hermano Ernesto, quien contaba con amplia experiencia en el manejo de ganado.

Para 1969 cerró la tienda El Luchador e incrementó la línea de forrajes en Casa Sánchez Gómez.

En 1970 arrendó el rancho Loma Pinta, en Guerrero, Coahuila.

En 1972 arrendó una parte del rancho El Gavilán para fortalecer su actividad ganadera.

En 1974 inició su etapa como engordador de ganado. Fue pionero en Piedras Negras al comercializar carne proveniente de sus propios procesos de engorda, integrando toda la cadena productiva, desde la cría del ganado hasta su venta al consumidor.

En 1976 remodeló Casa Sánchez Gómez, ampliando el área de carnicería y fortaleciendo la comercialización de forrajes. El negocio llegó a registrar ventas de hasta 64 toneladas de forraje y 10 toneladas de carne por semana, incorporando a su hermano Francisco como apoyo en la operación.

Asimismo, impulsó la construcción de un rastro privado para ganado junto con destacados introductores, entre ellos don Juan Carranco, Ricardo Rosales, Andrés Villarreal y Rodolfo Martínez.

Ese mismo año adquirió el rancho El Potosino, ubicado en Nava, Coahuila.

En 1979 compró el rancho Guadalupe, en Juárez, Coahuila, con el propósito de destinarlo a la cría de ganado.

En 1982 mantenía una engorda aproximada de mil becerros.

De 1988 a 1991 arrendó la carnicería a los hermanos Elizondo, pues deseaba dedicarse de tiempo completo a su mayor pasión: la ganadería.

Posteriormente, la carnicería regresó a manos de la familia Sánchez y permaneció en operación hasta su cierre definitivo en 2017.

El 14 de agosto de 2019, don Armando Sánchez Gómez falleció en Piedras Negras, Coahuila, a la edad de 89 años. Quienes lo conocieron lo recuerdan como una persona honesta, responsable y trabajadora, que entendía el trabajo como una forma de vida. Al mismo tiempo, mantuvo siempre una profunda preocupación por el bienestar de su familia. Educó a sus hijos para que actuaran con responsabilidad en el manejo de los negocios y en la administración de los recursos.

La historia de don Armando constituye un ejemplo de esfuerzo, perseverancia y responsabilidad. Representa al hombre de campo que supo encontrar los medios para prosperar, sin temor al fracaso y con la determinación de asumir riesgos en favor de un propósito claro: brindar las mejores oportunidades posibles a su familia.

Varias generaciones de nigropetenses tuvieron la oportunidad de adquirir algunos de los mejores cortes de carne en Casa Sánchez Gómez. Por ello, vale la pena conocer la historia de su fundador, sus inicios y las vicisitudes que enfrentó para convertirse en una figura destacada del sector ganadero regional.

Asimismo, resulta justo reconocer que contribuyó al desarrollo económico y social de Piedras Negras mediante la diversificación de actividades productivas que combinaron el comercio y la ganadería. Sus empresas generaron empleos, impulsaron la actividad comercial y ganadera, y contribuyeron al dinamismo económico de diversos municipios del norte de Coahuila.

Gracias a su visión empresarial, disciplina y capacidad de trabajo, logró consolidar un patrimonio que dejó huella en la actividad económica de la región.

La relevancia de su legado quedó plasmada en la propia ciudad de Piedras Negras, donde actualmente una calle del sector Praderas lleva su nombre como reconocimiento a su contribución al desarrollo de la comunidad.

Expreso mi más sincero agradecimiento a la familia Sánchez Ibarra, cuyos testimonios y valiosas aportaciones fueron fundamentales para la realización de esta investigación.

Fuente: Crónicas de Piedras Negras


ACS

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