Saltillo, Coahuila.- Con la llegada de las bajas temperaturas, los estornudos, la congestión nasal y la irritación de garganta se vuelven molestias frecuentes. Sin embargo, no todos estos síntomas significan que una persona tiene gripa, pues también pueden relacionarse con alergias respiratorias provocadas por el polvo, los ácaros y otros agentes presentes en el ambiente.
Aunque el frío no causa por sí mismo una infección viral, durante la temporada invernal suelen aumentar las enfermedades respiratorias. Además, pasar más tiempo en espacios cerrados y con poca ventilación puede favorecer la transmisión de virus.
Una de las principales diferencias entre las alergias y los resfriados es la presencia de fiebre y el tipo de secreción nasal. Mientras que las alergias suelen provocar estornudos repetidos, comezón en la nariz y los ojos, así como lagrimeo, las infecciones respiratorias pueden acompañarse de dolor de garganta, tos, malestar general y, en algunos casos, fiebre.
¿Cómo distinguirlas?
Alergia respiratoria: suele provocar estornudos frecuentes, escurrimiento nasal transparente, congestión y comezón en la nariz o los ojos. Puede aparecer tras la exposición a polvo, ácaros, moho o polen y prolongarse mientras exista contacto con el desencadenante. Generalmente no produce fiebre.
Resfriado común: suele comenzar gradualmente con congestión nasal, estornudos, dolor de garganta y tos. Puede acompañarse de cansancio leve y, en ocasiones, fiebre baja. Por lo general, mejora en un periodo de siete a 10 días.
Influenza: puede comenzar de manera repentina, con fiebre, dolor muscular, dolor de cabeza, escalofríos, tos y cansancio intenso. Puede ocasionar complicaciones, especialmente en personas mayores, embarazadas, niños pequeños y quienes tienen enfermedades crónicas.
Covid-19: también puede causar congestión, tos, dolor de garganta, fiebre y fatiga. Debido a que sus síntomas pueden parecerse a los de otras infecciones respiratorias, en algunos casos es necesario realizar una prueba para identificar la causa.
¿Cómo prevenir los contagios y las molestias?
Lavarse las manos frecuentemente y evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos sucias.
Ventilar los espacios cerrados y evitar el contacto cercano con personas enfermas.
Cubrirse al toser o estornudar y utilizar cubrebocas si se presentan síntomas respiratorios, especialmente en espacios concurridos.
Mantener al día la vacunación contra influenza y Covid-19, de acuerdo con las recomendaciones sanitarias.
Evitar el polvo y los posibles desencadenantes de alergia; limpiar regularmente la ropa de cama y mantener los espacios libres de humedad y moho.
No automedicarse con antibióticos, pues estos no sirven para tratar infecciones virales.
¿Cuándo acudir al médico?
La dificultad para respirar, el dolor o la presión persistente en el pecho, la confusión o el deterioro importante del estado general son señales de alarma que requieren atención médica inmediata.
También conviene solicitar una valoración si la fiebre persiste, los síntomas empeoran después de una mejoría inicial o las molestias respiratorias duran más de lo esperado. Las personas con enfermedades crónicas deben tener especial cuidado y buscar orientación médica oportunamente.
Aunque algunas molestias pueden parecer similares, identificar sus características permite evitar tratamientos innecesarios y reconocer cuándo una infección respiratoria requiere atención.
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