Obtiene nigropetense tercer lugar mundial en certamen sobre autismo
Piedras Negras

Obtiene nigropetense tercer lugar mundial en certamen sobre autismo

El especialista en salud pública sumó un reconocimiento internacional a su trayectoria científica, con una propuesta que vincula su experiencia personal con la concientización sobre el autismo.

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Autor: Orquídea López Allec
19 de octubre de 2026 a las 08:20 · 684 Vistas · 2 min de lectura

Piedras Negras, Coahuila.- Desde Piedras Negras, donde nació y comenzó a construir una trayectoria ligada a la ciencia, la tecnología y la salud pública, el doctor Alberto Rafael Román Soltero llevó el nombre de México a un escenario internacional, al obtener el tercer lugar global en la tercera gala del concurso Brillando en la oscuridad, organizado por la Fundación Belo.

Su reconocimiento no llegó por presentar una investigación científica, una patente o alguno de los trabajos académicos que forman parte de su carrera. Esta vez, el reto fue distinto: Expresar, a través de la escritura, un mensaje profundo sobre la neurodivergencia, el autismo y los desafíos que enfrentan las personas que viven con una condición del neurodesarrollo.

Un terreno poco habitual para un científico, pero también una oportunidad para compartir una experiencia que conoce desde dos perspectivas: La de un profesional de la salud pública dedicado a la investigación y la de una persona dentro del espectro autista.

La convocatoria contempló la participación de profesionales de las ciencias de la salud mental, quienes debían presentar un texto en verso libre, prosa o poema. Román Soltero detalla que decidió participar sin hacer demasiado ruido, incluso sin informar a su propio equipo de trabajo.

La inspiración llegó prácticamente al cierre de la convocatoria, terminó de escribir, envió su propuesta y dejó que el resultado siguiera su curso, sin imaginar que aquella decisión lo colocaría entre los galardonados de una competencia internacional.

“Creo que el mensaje era tan crudo, tan honesto y tenía que decirse”, comparte al recordar la experiencia.

Y fue precisamente esa honestidad la que dio sentido a su participación: Hablar desde la experiencia, sin idealizar las dificultades, ni reducir el autismo a una etiqueta.

Un reconocimiento que cruza fronteras

La competencia reunió participantes de 30 países, en la etapa final, México estuvo representado por tres participantes, entre ellos el doctor nigropetense, quien consiguió el tercer lugar a nivel global en su categoría.

Para Alberto Rafael, el resultado significó un doble honor, el recibir un reconocimiento por su trabajo y representar a su país en un encuentro donde las experiencias, los conocimientos y las voces de distintos lugares del mundo coincidieron en torno a la salud mental.

El galardón también se suma a una trayectoria de participación internacional en la que el trabajo colectivo ha tenido un papel importante, ya que, en años anteriores  el equipo multidisciplinario con el que colabora obtuvo un tercer lugar global por un cortometraje y un reconocimiento relacionado con la divulgación científica a través de redes sociales.

Sin embargo, esta tercera participación tuvo un significado particular, ya que, a diferencia de los proyectos anteriores, el premio reconoció una propuesta personal, construida desde su experiencia profesional y vivencial.

Acostumbrado al lenguaje de la investigación, los datos y las publicaciones científicas, el doctor tuvo que encontrar otras palabras para explicar aquello que muchas veces permanece fuera de las estadísticas: La vida cotidiana de una persona autista y la importancia de contar con una sociedad que comprenda, acompañe y ofrezca oportunidades.

La historia detrás del científico

La trayectoria de Alberto Rafael Román Soltero está marcada por una preparación académica que conecta distintas áreas del conocimiento, es ingeniero en Desarrollo, cuenta con una maestría en Ciencia de Datos por la Universidad Tecnológica Latinoamericana.

Cursó certificaciones profesionales en ciencia de datos en la Facultad de Salud Pública T. H. Chan de la Universidad de Harvard y posteriormente, obtuvo el doctorado en Salud Pública por la Universidad Contemporánea de las Américas.

Su trabajo como científico investigador incluye publicaciones especializadas, patentes, colaboración con universidades y participación en investigaciones relacionadas con el trastorno del espectro autista.

El doctor Alberto Rafael Román Soltero, también se desempeña como conferencista y dirige un equipo multidisciplinario enfocado en las neurodivergencias.

“Soy un apasionado de pasar tiempo con mi esposa, mi familia y de la música que es algo que estoy retomando”, comparte el doctor quien es socio del Club Rotario y forma parte de la comunidad Nikkei de Piedras Negras.

Pero detrás de los títulos y reconocimientos hay una historia personal que ayuda a comprender el sentido de su trabajo.

Al hablar de su infancia, recuerda las dificultades que experimentaba para comunicarse, la interpretación literal del mundo y las conductas que formaban parte de su manera de vivir y procesar los estímulos.

Su diagnóstico de autismo no representa para él una historia de superación individual en la que todo depende de la voluntad, pues por el contrario, insiste en reconocer el papel que desempeñaron su padre y su madre, la educación y las redes de apoyo que le permitieron desarrollar sus capacidades.

Entre sus recuerdos familiares hay una escena que utiliza para explicar lo que significa acompañar a un niño neurodivergente: Cuando era pequeño y se encontraba sobreestimulado, su padre no respondió con un regaño, en lugar de intentar detener su conducta por la fuerza, comenzó a bailar con él, buscando conectar con su hijo y ayudarlo a salir de aquella situación.

“Eran los 90, empezando los 2000, mi papá ponía el ‘gallinazo’ y empezaba a bailar conmigo, validaba mi comunicación y buscaba sacarme de esa situación”, relata.

“Ningún especialista le dijo a mi papá que hiciera eso, solamente era un papá que veía un niño distinto y trabajaba con él”, apunta.

Esa experiencia permanece como una de las enseñanzas que hoy comparte con familias, docentes y profesionales de la salud.

No es “a pesar del autismo”

Uno de los mensajes centrales de su participación internacional es la necesidad de cambiar la manera en que la sociedad entiende el autismo, ya que Román Soltero cuestiona la idea de que los niveles del espectro representan cuánto autismo tiene una persona, así como las expresiones que presentan sus logros académicos o profesionales.

Román Soltero cuestiona la idea de que los niveles del espectro representan cuánto autismo tiene una persona, así como las expresiones que presentan sus logros académicos o profesionales como éxitos alcanzados “a pesar” de su condición.

“Me decían ‘Mire, doctor, estudió en Harvard a pesar de tener autismo’ entonces yo decía, ‘Es que a pesar de, está muy mal dicho, o sea, sería en gran parte gracias a’”, subraya.

En su experiencia, algunas características de la neurodivergencia también pueden convertirse en fortalezas cuando existen condiciones adecuadas para desarrollarlas. Habla, por ejemplo, del hiperfoco, que puede facilitar una concentración intensa en determinados temas y favorecer procesos de aprendizaje y especialización.

Pero su planteamiento no consiste en negar las dificultades, se trata de reconocer que cada persona tiene características, necesidades y capacidades diferentes, y que el entorno puede hacer una diferencia decisiva en sus oportunidades.

Por eso, considera fundamental que las familias, las escuelas y los profesionales de la salud trabajen en conjunto, con información científica actualizada y una comprensión más amplia de la neurodivergencia.

Ciencia con sentido humano desde Piedras Negras

Ese compromiso también se refleja en su labor cotidiana al frente de un colectivo multidisciplinario que trabaja en la atención de las neurodivergencias, con el proyecto EDEMI, que tuvo sus orígenes como una iniciativa escolar en Piedras Negras y que evolucionó hacia un trabajo que integra tecnología, atención clínica y colaboración con el ámbito educativo.

En este esfuerzo participan especialistas de distintas áreas, con el propósito de construir redes de apoyo y ofrecer acompañamiento desde una perspectiva interdisciplinaria.

Para el doctor, ninguna persona debería enfrentar sola los desafíos asociados con su condición, tampoco deberían recaer todas las responsabilidades en las familias, los docentes o los profesionales de la salud de manera aislada.

Su propuesta es sumar esfuerzos, compartir conocimientos y trabajar con información verificada para que cada integrante de esa red pueda cumplir mejor su función.

madpf

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