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“Papá, hay un poco de tu huella en este libro"
Coahuila

“Papá, hay un poco de tu huella en este libro"

A la distancia, Don Francisco Juaristi Septién siguió el evento desde su domicilio en Piedras Negras

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Autor: Rosalío González
04 de septiembre de 2026 a las 13:28 · 299 Vistas · 2 min de lectura

Saltillo, Coahuila.- “Papá, esta mañana hay un poco de tu huella en este libro y en este preciso instante”. Conmovido, Francisco Juaristi, presidente de Grupo Zócalo, recordó a su padre y fundador de la empresa, Francisco Juaristi Septién durante la presentación del libro Maestros que dejan huella.

“Si hoy Zócalo puede participar en una obra dedicada a preservar la memoria de quienes construyeron generaciones, es también porque hace más de 60 años, un joven llegó a esta tierra decidido hacer aquí su vida”, dijo.

Ante un auditorio lleno, Juaristi le dio la bienvenida a los maestros y sus familias, que fueron homenajeados.

“Son los maestros quienes construyen el tejido humano, ético e intelectual que hace posible cualquier futuro, detrás de lo que cada uno de nosotros ha podido construir. Hubo en algún momento, un maestro que creyó, exigió, corrigió, que enseñó o que simplemente estuvo ahí”, apuntó.

Un minuto de aplausos se hizo sonar en el Museo del Desierto para reconocer a los docentes presentes, quienes de pie recibieron las felicitaciones. Después, el contador Juaristi Santos recordó su llegada a esta capital hace 40 años y las personas que contribuyeron a su formación.

“Cuando uno llega joven a una ciudad que todavía no es la suya, descubre que la educación no sucede únicamente dentro de un salón de clases, también hay personas que sin aparecer en un programa académico terminan educándonos con su generosidad, yo tuve la gran fortuna de encontrarlas aquí”.

Recordó con cariño a la maestra Ethel Sutton y su casa de huéspedes de la calle de Victoria, donde se hospedó una larga temporada; también a doña Margarita de la Cruz, en Múzquiz 653 Poniente, que fue su primera casa de asistencias y a doña Elia Pérez en la privada Obregón, donde se albergó cuando se graduó.

Durante su época como estudiante, el exitoso empresario tuvo cuatro maestros con los que se reencontró en este evento.

“La vida me regala hoy la enorme fortuna de contar con cuatro profesores que marcaron mi historia personal en las aulas del Tecnológico de Monterrey, Campus Saltillo: el ingeniero Antonio Escobedo Bocardo; el profesor Carlos Gutiérrez Aguilar; el profesor Ernesto Arroyo, y el profesor Jesús Ochoa.

“Cómo olvidar que con el ingeniero Antonio Escobedo Bocardo pasé momentos sumamente difíciles, topándome con pared ante la complejidad de sus números. Al advertir mi dificultad muy lejos de juzgarme, se ofreció de todo corazón a darme asesorías y clases gratuitas por las tardes. Gracias a su paciencia ingeniero, logré acreditar sus cuatro materias”, externó.

Recordó que en una entrevista este maestro dió la idea de hacer este libro para rescatar y contar las historias.

“Aquella idea fue la chispa original de todo este proyecto. De manera que el ingeniero Escobedo no solamente me ayudó a superar sus cuatro materias, muchos años después sembró también la primera semilla de este libro”.

Recordó también a su profesor Carlos Gutiérrez Aguilar, el presentador del libro, como un hombre con extraordinario entusiasmo, ganas de vivir, arrojo y de firmes principios éticos.

“Nos hiciste entender algo que entonces quizá no alcanzábamos a dimensionar, que recibir un título no significaba haber terminado el camino. Significaba apenas comenzar el verdadero examen de la vida y que ese examen habría que enfrentarlo como tú, con coraje, con valor y decisión”.

También refirió a su profesor Ernesto Arroyo, de quien recordó cómo sacrificaba sus tardes, trasladándose desde su despacho en el sector bursátil para acudir a darles clases de macroeconomía.

“Escucharlo era asomarse al mundo real. Nos explicaba la economía de nuestra ciudad, de nuestro estado y de todo el mundo a partir de lo que estaba sucediendo justo afuera del salón ese día. Con enseñanza profundamente práctica que nos preparó para la realidad”.

Reconoció de Jesús Ochoa Galindo, a un profesor de mente brillante que llegó a ser rector de la UAdeC.

“Pero antes fue nuestro maestro de Costos y era un auténtico espectáculo verlo en el aula: con una habilidad extraordinaria, escribía con su mano izquierda aquellos complejos conceptos en el pizarrón, prácticamente sin voltear a verlo”.

“Hoy comprendo que lo más importante que me enseñaron ellos cuatro no estaba realmente en los libros de texto. Lo que quedó conmigo fue su manera de afrontar la complejidad, su disciplina, su puntualidad militar, su ética y su pulcritud en el hacer y el ser”, apuntó Juaristi.

También dedicó unas palabras al cronista de la ciudad y uno de los maestros que forman parte de los 50 docentes homenajeados, Armando Fuentes Aguirre “Catón”.

Y con la siguiente reflexión, a la que nada hay por agregar, Francisco Juaristi Santos concluyó su intervención.

“Porque un maestro no termina su labor cuando concluye la clase, permanece en la pregunta que un alumno se atreve a formular, en la decisión que toma con responsabilidad, en la dificultad que enfrenta sin rendirse y en la vida que transforma gracias a lo aprendido”, finalizó el presidente del Grupo Zócalo

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Héctor González, Marialicia y Francisco Juaristi Guerra, Francisco Juaristi Santos, Alicia Santos, José David y Diego Juaristi Santos.


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