Ciudad de México.– Con el inicio del nuevo ciclo escolar, es común que los niños muestren nervios, cambios de humor o resistencia a volver a clases. Especialistas coinciden en que sentir cierta preocupación ante esta transición es una reacción esperable, pero explican cómo distinguirla de un cuadro de ansiedad que requiere atención.
De acuerdo con el Child Mind Institute, los niños que suelen tener dificultad para separarse de sus padres experimentan su punto más alto de ansiedad justo en los momentos de transición, como el inicio de clases, el ingreso a un grado nuevo o un cambio de escuela. La psicóloga clínica Rachel Busman señala que también puede influir un cambio en el círculo social del niño, por ejemplo si un amigo cercano se mudó o si cambiará de maestro. Para la mayoría de los niños, estas preocupaciones se van desvaneciendo poco a poco y los comportamientos ansiosos son transitorios.
Entre las señales asociadas al llamado síndrome postvacacional se encuentran la dificultad para levantarse temprano, el sueño durante el día, los cambios de humor, la irritabilidad, la falta de concentración, el cansancio y la poca motivación para asistir a la escuela. Estas molestias suelen disminuir conforme el menor recupera la rutina.
La alerta debe encenderse cuando el cansancio, la ansiedad, los cambios de comportamiento o el rechazo a asistir a clases persisten más allá de las primeras semanas; en ese caso, especialistas recomiendan buscar orientación profesional para descartar un problema de fondo.
Karen Yépez, directora de Aprendizaje de Innova Schools, explicó que cada niño expresa el malestar de forma distinta: algunos hablan directamente de sus preocupaciones, mientras que otros lo manifiestan a través de cambios físicos, emocionales, cognitivos o de conducta. “El papel de los adultos no es evitar que los niños sientan preocupación o nervios, sino acompañarlos para que comprendan sus emociones”, señaló.
Entre las recomendaciones para acompañar esta etapa, los especialistas sugieren recuperar gradualmente los horarios de sueño y alimentación antes de que inicien las clases, preparar con anticipación la mochila y el uniforme para reducir el estrés de las primeras mañanas, transmitir tranquilidad desde el ejemplo y evitar comentarios alarmistas, así como escuchar activamente las inquietudes de los niños sin minimizarlas.
Con información de UnoTV.
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