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Cuatro décadas descifrando el cielo
Piedras Negras

Cuatro décadas descifrando el cielo

Ha dedicado su vida a la meteorología, una profesión que combina experiencia, tecnología y aprendizaje constante.

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Autor: Orquídea López Allec
15 de agosto de 2026 a las 19:52 · 574 Vistas · 2 min de lectura

Piedras Negras, Coahuila.- Durante casi 40 años, Édgar Carballido ha hecho lo mismo cada mañana: mirar al cielo. Pero no lo hace como cualquier persona. Y es que donde otros ven únicamente nubes, él encuentra señales, interpreta cambios y busca respuestas. Su vida profesional ha transcurrido entre mapas meteorológicos, estaciones de observación, frentes fríos, huracanes y pronósticos que, asegura, nunca dejan de ser un desafío.

“La meteorología nunca termina. El tiempo cambia todos los días y siempre hay algo nuevo que aprender”, afirma quien comenzó su carrera en 1987, tras egresar del Servicio Meteorológico Nacional y posteriormente especializarse en el Centro de Capacitación Los Berros, en Valle de Bravo, donde permaneció internado durante casi cuatro meses.

Desde entonces, asegura, la actualización constante ha sido parte de su trabajo.

“Ya son casi 40 años de meteorología y seguimos aprendiendo”, dice. 

“El clima es tan cambiante que ningún día es igual al anterior”, añade.

Cuando Édgar inició su carrera, elaborar un pronóstico implicaba mucho más que consultar una computadora, recuerda que cada observación debía realizarse manualmente. 

Era necesario registrar temperatura, presión, humedad, viento y nubosidad, decodificar la información y convertirla en claves meteorológicas que eran enviadas por radio hasta Tacubaya, en la Ciudad de México, donde especialistas elaboraban los mapas del tiempo para todo el país.

“Antes hacíamos los pronósticos completamente a mano, había que entregarlos al supervisor en menos de 40 minutos, para que él emitiera el reporte oficial”, precisa.

Hoy, reconoce, la tecnología ha revolucionado la profesión y es que detalla que los radares, satélites y estaciones automáticas, permiten obtener información en cuestión de segundos, aunque advierte que la experiencia sigue siendo indispensable.

 

Los “meteorólogos” de internet

Uno de los cambios más notorios de los últimos años ha sido la aparición de personas que, sin formación especializada, difunden pronósticos a través de redes sociales.

Carballido reconoce el interés ciudadano por compartir información, pero considera importante distinguir entre una opinión y un análisis profesional.

“Se agradece que la gente quiera aportar, pero interpretar un radar meteorológico no es sencillo”, señala. 

Hay que conocer presión atmosférica, viento, humedad, tipos de nubes y muchos otros parámetros”, agrega.

Aun con los avances tecnológicos, sostiene que la naturaleza continúa sorprendiendo.

“Siempre he dicho que el pronóstico sigue siendo 50 y 50. La naturaleza es muy inestable y por eso el pronóstico cambia constantemente”, apunta.

 

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Por más de dos décadas trabajó en Protección Civil y en el Servicio Meteorológico Nacional.

 

Del terremoto de 1985 a Piedras Negras

La llegada de Édgar Carballido al norte de Coahuila estuvo marcada por uno de los acontecimientos más dolorosos del país.

Tras vivir el terremoto de 1985, mientras trabajaba en la entonces Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, aprovechó una convocatoria del Gobierno federal, que permitía a trabajadores trasladarse a otros estados conservando su plaza.

Antes de llegar a Piedras Negras, ya colaboraba con la difusión de información meteorológica para estaciones de radio, periódicos nacionales y reconocidos periodistas de la época.

“Yo entregaba los boletines a las estaciones de radio, a las rotativas de los periódicos en México y algunos columnistas que ya no existen hoy, Jacobo Zabludovsky, Abraham Zabludovsky, en fin, muchos columnistas”, comparte.

“Yo iba a entregarle los boletines meteorológicos y pues ahí fue como empezamos a abrirnos camino poco a poco”, añade.

Aquella experiencia terminó por definir una carrera que lo convertiría en uno de los rostros más conocidos del pronóstico del tiempo en la región.

 

Entender el clima de la frontera

Aunque nació en la Ciudad de México, Édgar Carballido terminó enamorándose del clima del norte del país.

Explica que la diferencia de altitud entre ambas ciudades, modifica completamente las condiciones atmosféricas.

Mientras la capital del país se encuentra a más de dos mil metros sobre el nivel del mar y puede experimentar prácticamente las cuatro estaciones en un solo día, Piedras Negras posee un clima desértico estepario, caracterizado por altas temperaturas y lluvias poco frecuentes.

“Cuando aquí llueve fuerte, pareciera que se cae el cielo, para que eso ocurra tienen que coincidir condiciones meteorológicas muy particulares”, detalla.

 

Los fenómenos que marcaron a la región

A lo largo de cuatro décadas, Carballido ha sido testigo de algunos de los eventos meteorológicos más importantes del norte de Coahuila.

Recuerda el impacto del huracán Gilberto, las inundaciones históricas de 2004 y 2013, tornados, frentes fríos extremos y prolongadas sequías.

También observa cómo fenómenos globales como El Niño, modifican las condiciones climáticas en todo el planeta.

“Hemos visto temperaturas históricas en Europa, lluvias extraordinarias en algunas regiones y sequías en otras. Todo está relacionado”, señala.

Por lo tanto, advierte que el cambio climático obliga a permanecer atentos, especialmente en una región donde el agua continúa siendo uno de los recursos más vulnerables.

 

Maestro dentro y fuera del aula

Su experiencia también llegó a las universidades y es que Édgar Carballido ha impartido clases a estudiantes, como en la Universidad Politécnica impartió la materia de Meteorología, para estudiantes de Ingeniería Ambiental, convencido de que comprender el clima tiene aplicaciones prácticas en casi cualquier proyecto de infraestructura.

Y es que explica, que antes de construir una nave industrial es indispensable conocer cuánto puede llover en una hora, la dirección predominante del viento o las temperaturas extremas de una zona.

“Son datos fundamentales para diseñar drenajes, cimentaciones y estructuras seguras”, apunta.

Más allá de los instrumentos, Édgar sigue confiando en la observación. 

A sus alumnos les enseñaba que bastaba levantar la vista para comenzar a entender el comportamiento del tiempo.

“Las nubes hablan”, subraya.

Explica que las nubes tipo cirrus, formadas por cristales de hielo a gran altura, suelen anunciar cambios en el estado del tiempo y son responsables de fenómenos ópticos como los halos y coronas alrededor del sol o la luna.

“Esas señales nos avisan que el clima cambiará en los próximos días”, indica.

 

Una vida entre pronósticos

Después de 22 años en el Servicio Meteorológico Nacional y otros 22 en Protección Civil, además de colaborar nueve años con la Comisión Federal de Electricidad en estudios climatológicos de la Región Carbonífera, Édgar Carballido continúa compartiendo información desde sus plataformas digitales.

“En el Servicio Meteorológico Nacional nos invitó un buen amigo, el ingeniero Ricardo Bermea, que en paz descanse, que en su momento fue mi jefe en el Observatorio Meteorológico”, apunta.

“Después fue mi jefe en Protección Civil, me invitó a trabajar también”, agrega.

Reconoce que la meteorología le ha dejado satisfacciones, pero también noches sin dormir, jornadas de varios días continuos y la presión de emitir pronósticos de los que dependen muchas decisiones.

“Cuando aciertas eres muy bueno; cuando fallas, parece que no sabes nada. Así es esta profesión”, dice.

“Lo hice con mucho cariño y con mucho amor”, agrega.

Porque, después de casi cuatro décadas observando el cielo, Édgar Carballido sigue convencido de que la meteorología no consiste únicamente en predecir la lluvia o el calor, sino en aprender, todos los días, a escuchar el lenguaje de las nubes.

MEFC

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