Por: EFE
Bangkok, Tailandia; 15 de agosto.- En pleno corazón de Bangkok, a pocos pasos de recintos turísticos y templos budistas, las vitrinas de pequeñas tiendas exhiben pistolas, rifles y metralletas, evidenciando la normalización y facilidad con la que se comercializa armamento en Tailandia.
Esta estampa cotidiana cobró urgencia tras un trágico tiroteo escolar ocurrido hace una semana, en el que un adolescente de 14 años asesinó a sus abuelos y abrió fuego en su escuela, dejando un saldo de ocho muertos y una veintena de heridos antes de suicidarse.
La nación con más armas civiles en el Sudeste Asiático
Tailandia encabeza la lista de países del Sudeste Asiático con mayor cantidad de armamento en manos de civiles, promediando unas 15 armas por cada 100 habitantes, según cifras de Small Arms Survey.
Esta proliferación responde tanto a una aparente aceptación social —arraigada en un contexto de recurrentes golpes de Estado y fuerte influencia militar— como a un marco legal obsoleto. La principal ley que regula la materia data de 1947, permitiendo a los civiles la posesión y el porte de armas mediante un sistema de licencias del Ministerio del Interior.
Comerciantes locales señalan que los permisos legales exigen identificaciones, huellas dactilares y esperas de hasta tres meses por un costo mínimo, aunque carecen de evaluaciones psicológicas obligatorias. Además del mercado formal, se estima la circulación de unos 4,1 millones de armas ilegales, muchas de ellas ofertadas abiertamente en redes sociales como X o la aplicación Line, alimentando a bandas criminales y zonas rurales apartadas.
Promesas gubernamentales y persistencia de la violencia
Tras la masacre, el primer ministro conservador, Anutin Charnvirakul, condenó los hechos y emitió una suspensión temporal en la expedición de nuevas licencias de armas, lamentando la persistencia del problema.
Sin embargo, la efectividad de las medidas gubernamentales sigue bajo escrutinio público, especialmente luego de que, apenas tres días después de la tragedia, un exdiputado fuera detenido por asesinar a tiros a un rival al norte de la capital, reflejando que la violencia armada continúa desafiando las restricciones institucionales en el país asiático.