Por: Agencias
Washington, Estados Unidos; 11 de agosto.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este lunes una orden ejecutiva que instruye a espaciar el esquema de vacunación infantil, justo cuando millones de estudiantes vuelven a clases tras el verano y el país atraviesa su peor brote de sarampión en 35 años.
La disposición plantea aplicar por separado las vacunas contra sarampión, rubéola y paperas, en lugar de la triple inyección combinada que se usa actualmente. También sugiere retrasar la vacuna contra la hepatitis B hasta la adolescencia, en vez de aplicarla a recién nacidos.
Trump vincula, sin pruebas, vacunas con autismo
Durante la presentación de la medida, Trump insistió en un supuesto vínculo entre las vacunas y el autismo, una relación que no cuenta con respaldo científico. “Hace décadas, los niños recibían solo una pequeña fracción de las vacunas que se exigen hoy”, afirmó, y agregó que en esa época “la gente tenía mucha mejor salud” y no existían las tasas de autismo actuales. Pese a esas declaraciones, el propio mandatario admitió que desconoce qué provoca la condición.
La orden se da en paralelo a la revisión del esquema de vacunación que impulsa el secretario de Salud, Robert Kennedy Jr., quien es un crítico histórico de las vacunas y ha promovido cambios a inmunizaciones aplicadas desde hace décadas.
Pediatras rechazan separar las vacunas
Andrew Racine, presidente de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP), advirtió en una conferencia con medios que desarrollar y aprobar vacunas separadas tomaría más de una década. Por su parte, Aaron M. Milstone, también de la AAP, defendió mantener la vacuna combinada, respaldada por “décadas de datos” de seguridad.
Las críticas se intensifican porque la medida llega justo cuando Estados Unidos enfrenta su peor epidemia de sarampión en más de tres décadas.
Una recomendación, no una obligación
El gobierno federal no tiene facultad para imponer directamente los esquemas de vacunación: esa decisión corresponde a cada estado, que puede exigir ciertas vacunas para inscribir a los alumnos en la escuela. Por eso, la orden de Trumpfunciona más como una recomendación que como un mandato que modifique los requisitos escolares vigentes.
Además de esta revisión, Kennedy Jr. ya había modificado el calendario de vacunación pediátrica y recortado fondos destinados al desarrollo de nuevas vacunas, decisiones que han recibido fuertes críticas.