Ciudad de México.- El robo de combustibles de los ductos y pipas de Petróleos Mexicanos, el llamado huachicol tradicional, provocó el deterioro más grave de los últimos ocho años.
El reciente reporte financiero de la empresa que encabeza Juan Carlos Carpio Fragoso indica que la sustracción ilegal de crudo, gasolinas, diésel y turbosina dejó una pérdida operativa de 9 mil 180 millones de pesos entre abril y junio, la más severa desde 2018.
La cifra equivale a perder 101 millones de pesos diarios y se trata de un incremento de 20% en comparación con el mismo periodo del año pasado, a pesar del combate de las autoridades contra la ordeña ilegal y el contrabando.
El director general de Edge Innovation, Víctor Hugo Juárez, expuso que la cantidad sustraída ilegalmente es un producto que Pemex deja de vender y genera un mercado negro en el que gasolinerías que lo comercializan ofrecen precios mucho menores, por debajo incluso de las cotizaciones en las terminales de almacenamiento y reparto.
“Con el huachicol se sigue afectando a los ductos de Pemex y, obviamente, esto se hace con la participación de funcionarios que están involucrados, incluyendo el sindicato. También en las terminales de almacenamiento y reparto entregan pipas que no salen directamente o apartan petrolíferos que no se contabilizan en las ventas de Pemex”, dijo Juárez Cuevas.
Pemex no solo enfrenta la sustracción ilegal, cuya pérdida logra contabilizar en sus estados financieros, sino también el llamado “huachicol fiscal”, que es el contrabando de combustibles mediante otra fracción arancelaria para pagar menos impuestos.
También existen las mezclas ilegales que se suministran en las estaciones de servicio.
Con información de El Universal.
dmc