Saltillo, Coah.- La prohibición de casinos en Saltillo sigue siendo una medida efectiva para combatir el financiamiento del crimen en la región; sin embargo, en cuanto a la prevención de la adicción a las apuestas y sus graves consecuencias, poco o nada puede hacer la inexistencia de casinos físicos, porque ahora –sobre todo los jóvenes–, apuestan miles de pesos desde sus teléfonos celulares.
En Saltillo, los casinos y casas de apuestas digitales han encontrado terreno fértil por el mayor acceso a teléfonos inteligentes, el uso intensivo de las redes sociales, la publicidad durante las transmisiones deportivas y la facilidad para realizar los pagos digitales.
A las 10 de la noche Ramón no está viendo el partido, está viendo un número.
El marcador ya pasó a segundo plano: lo que importa es que el delantero tire una vez más al arco antes del minuto 82, si ocurre, ganará 50 mil pesos, si no, perderá 20 mil.
Tiene 17 años.
Hace unos meses, el joven estudiante y trabajador de medio tiempo no sabía cómo funcionaban las apuestas deportivas; hoy conoce las cuotas, los momios, las apuestas combinadas y las promociones de bienvenida de casi todas las casas en línea.
No es un caso aislado.
Durante el reciente Mundial de Futbol, millones de jóvenes mexicanos dejaron de disfrutar únicamente el futbol para “hacerlo más emocionante” con probabilidades, estadísticas y ganancias instantáneas; y en una generación educada para creer que hacerse rico debe ser inmediato, este fenómeno está cruzando la delgada línea entre el entretenimiento y la adicción.

Epidemia silenciosa
La sicología lleva décadas estudiando cuál es el mecanismo de recompensa más poderoso: no es ganar siempre ni perder siempre, es ganar de vez en cuando.
La terapeuta Berenice de la Peña Aguilar, explica que este “refuerzo de razón variable” es el mismo principio que hizo famosas a las máquinas tragamonedas: el cerebro nunca sabe cuándo llegará la recompensa, y justamente esa incertidumbre provoca descargas de dopamina más intensas que una recompensa
predecible.
“Más emocionante se siente ganar después de muchas veces que perdiste, por eso las personas se van enganchando, justamente buscando esta sensación de poder, de bienestar, este shot de dopamina que se viene al momento de que una persona gana en una apuesta”, señala.
“Cuando se obtiene una recompensa se va creando un patrón, pero cuando hay incertidumbre de si esa respuesta va a llegar o no, entonces la expectativa produce una activación cerebral a un nivel muy alto que cuando se consigue, obviamente viene una sensación extrema de bienestar”.
Por eso el jugador vuelve. Y vuelve. Y vuelve. No persigue el dinero: persigue la sensación de que la siguiente apuesta puede cambiarlo todo.
La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat 2025), reveló que 4 millones de mexicanos dijeron participar en apuestas, y alrededor de 250 mil manifestaron tener problemas asociados con el juego problemático.
De ellos, el 7% de los adolescentes de 12 a 17 años reportó tener conductas negativas relacionadas con las apuestas.
Y es que la publicidad es constante durante la transmisión de los partidos y en redes sociales, y las plataformas digitales se han perfeccionado con tentadores bonos de bienvenida, apuestas gratuitas, notificaciones, cuotas en tiempo real y premios inmediatos.
“La publicidad que se maneja tan desmedidamente genera imaginativos públicos que las personas están idealizando para alcanzar patrones o modelos de conducta, y esto refuerza lo que los adolescentes quieren hacer para obtener dinero fácil”.

Todo se desmorona
Aunque los casinos tradicionales tenían mucha participación femenina, las apuestas deportivas en línea muestran una marcada predominancia masculina, y esto se debe a varios factores: mayor búsqueda de sensaciones intensas, patrones culturales que asocian el riesgo con la masculinidad, presión económica para “hacer dinero rápido”, y una industria publicitaria que vincula constantemente las apuestas con el futbol, la competencia y el éxito.
Toño, quien administró un casino clandestino en la ciudad hace un par de años, lo analiza así: las casas de apuestas dicen que venden emoción cuando en realidad venden esperanza, la esperanza de pagar una deuda, de comprar un automóvil, de independizarse, de dejar de preocuparse por el dinero.
Y el problema, dice, es que las probabilidades siempre fueron diseñadas para que gane la casa.
“Hoy es increíblemente fácil apostar, no te piden nada más que tu nombre y una tarjeta bancaria, y desde tu casa, tu trabajo, a las 2 de la mañana el día que sea, puedes meterle 100, 200, 10 mil pesos pesos, la cantidad que tú quieras a la apuesta que tú quieras, y te hacen parecer que es fácil ganar cuando todo está diseñado para que ganen ellos”, señala.
Cada victoria alimenta la ilusión de control, y cada derrota genera la necesidad de recuperar lo perdido, subraya Toño, y vas por más, y le pones y le picas y te quedas y te endeudas, todo desde la palma de tu mano.
Pero más allá del dinero perdido, Berenice de la Peña advierte que la ludopatía puede provocar ansiedad, depresión, aislamiento social, conflictos familiares, endeudamiento y, en los casos más graves, conductas suicidas.
“Si no se tiene el reconocimiento social y se tiene una baja autoestima, aunado con la deuda que se tiene, sumado a factores que a veces también vienen con las apuestas, como es la ingesta de alcohol o la ingesta de drogas, puede en algún momento derivar a contemplar quitarse la vida”, afirma.¿
“Vemos que la situación de las deudas económicas va de la mano en muchas ocasiones, sobre todo en los varones, de contemplar las ideas suicidas como una salida a las problemáticas”.
De ahí que los servicios de salud pública vayan contemplando acciones ante lo inevitable: a un aumento desmedido en las apuestas, un panorama peligroso de ludopatía, endeudamiento, depresión, separación familiar, robos, préstamos impagables, hasta suicidios a mayor escala.
Una búsqueda inalcanzable
Las apuestas en línea por el mundial aumentarán hasta 50% respecto a un periodo habitual:
Existe un “submundo” de apuestas imposible de cuantificar debido a la falta de regulación integral y al crecimiento constante de plataformas digitales.
Era de la inmediatez
En México, el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), vive uno de los periodos de mayor presión de su historia:
Empresas especializadas estiman que las transferencias relacionadas con apuestas deportivas llegan a multiplicarse hasta cuatro veces durante los partidos, un fenómeno que incluso, ralentiza las operaciones bancarias a nivel nacional.
El mercado mexicano de apuestas en línea, valuado en carca de 790 millones de dólares en 2025, podría acercarse a los 970 millones este año, impulsado principalmente por las apuestas deportivas.
jacl