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Desbordados por el Mundial pasión y riesgos; favorece euforia decisiones impulsivas
Coahuila

Desbordados por el Mundial pasión y riesgos; favorece euforia decisiones impulsivas

Puede escalar la derrota deportiva en un episodio de tragedia

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Autor: Superchannel
04 de julio de 2026 a las 09:37 · 290 Vistas · 2 min de lectura

Saltillo, Coahuila.- Las responsabilidades diarias, el salario que no alcanza, las horas en el transporte, el calor, la falta de agua, los pleitos familiares… durante 90 minutos todo se olvida: la esperanza desplaza a la realidad y un grito de gol borra la cotidiana frustración.

Emociones desbordadas, un desconocido abraza a otro, “Cielito Lindo” se vuelve himno, el corazón se acelera, recordamos la Conquista, nuestros héroes, somos “nosotros” venciendo a “ellos”.

Pero todo cambia cuando el gol es en contra.

Resentimientos, fantasmas del pasado, heridas de guerra, el eterno fracaso. Otra vez la derrota.

Cada cuatro años ocurre uno de los fenómenos sicológicos colectivos más grandes del planeta: aquí no sólo se juega un campeonato, sino la identidad, aquí sale a flote el orgullo o se desmorona la autoestima.

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La sicóloga Karla Patricia Valdés, explica que esto es parte de la sicología social, de cómo el entorno moldea la conducta y que, al ser producto de una herencia cultural con tradiciones, legado y valores, reaccionamos conforme a lo inculcado.

“Son estos fenómenos de sicología social donde se va contagiando esta felicidad extrema y puede llevar a no medir el riesgo, el peligro, a tomar decisiones de manera impulsiva”, señala.

“Cuando agreden a algunas personas de otros países, contrincantes, se ven envalentonados por el hecho de estar todos en grupo, en masa, sentirnos como que somos la mayoría, que podemos llegar a decir o hacer cosas dentro de una especie de anonimato que te da la masa, porque en la masa somos todos, pero no es nadie a la vez”.

Los hechos científicos

Desde la neuropsicología, durante un partido importante el cerebro del hincha experimenta un aumento de adrenalina, dopamina, cortisol y testosterona, que es exactamente la combinación biológica que prepara el organismo para competir.

Por eso, aunque el espectador esté sentado, el cerebro interpreta la amenaza como si fuera real. Y salta, insulta, llora, pelea. No está fingiendo, sus emociones son auténticas.

Y entonces, el rival se convierte en enemigo: ya no es una persona, es una camiseta, un color, una bandera, y surge la deshumanización.

Sin temor de nada

Y es que, dentro de la multitud, muchas personas sienten que disminuye su responsabilidad individual debido al anonimato, al contagio emocional y a la sensación de impunidad: la persona pierde su individualidad y piensa en colectividad, y es justo ahí cuando aparecen conductas que jamás haría estando solo.

El riesgo se incrementa cuando a la euforia o a la frustración se le agrega el factor alcohol: es ahí cuando la victoria o la derrota se convierten en un detonador social peligroso.

Nublar juicio

Las celebraciones por los partidos del Mundial pueden ir mucho más allá de la emoción deportiva. Para la pedagoga y maestra en Ciencias Sociales, Alicia Perales, la euforia que generan estos encuentros puede nublar el juicio de algunas personas y derivar en conductas impulsivas, desde subir a monumentos hasta provocar daños materiales.

Explicó que el certamen despierta un fuerte sentimiento de identidad nacional, lo que hace que miles de aficionados compartan una misma emoción. Sin embargo, cuando esta se desborda, algunas personas dejan de medir los riesgos.

“La euforia está caracterizada por una alegría y un entusiasmo extremadamente intensos. El problema es que puede dificultar la percepción del riesgo y favorecer decisiones impulsivas”, explicó.

Señaló que este fenómeno ayuda a entender escenas que suelen repetirse tras una victoria de la Selección Mexicana, como personas trepando estructuras, lanzándose desde alturas, moviendo vehículos o protagonizando actos vandálicos.

Precisó que este comportamiento no representa a toda la afición mexicana, sino a un grupo que se deja llevar por la emoción del momento.

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Para considerar

Los lunes son los días que registran mayor número de denuncias de violencia familiar y de género en Coahuila…

La hora de la cena es la más violenta en los hogares, entre las 8 y las 10 de la noche.

En vacaciones y durante los fines de semana se incrementan los episodios de maltrato infantil.

Durante esta temporada mundialista, aumentarán los casos de violencia contra las mujeres en más del 30%.


Con información de: Maru Valencia y Paola Casas


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