Ciudad Juárez.– La actriz mexicana Yalitza Aparicio se convirtió en tendencia global de entretenimiento tras compartir en su cuenta de Instagram, donde supera los 2 millones de seguidores, una fotografía que muestra una notable transformación física, caracterizada por un abdomen sumamente marcado y un estilizado cambio de look.
En la publicación realizada el pasado 23 de junio, la nominada al Óscar por “Roma” posa frente al espejo vistiendo un top blanco y pantalones de mezclilla. En menos de 24 horas, el post rebasó los 100 mil “me gusta”, detonando una ola de comentarios que transitan entre el aplauso a su disciplina y el cuestionamiento basado en prejuicios raciales y de clase.
Mientras una gran parte de la comunidad digital inundó la sección con elogios como “Estás increíble”, “Bellísima” y “Divina”, celebrando la constancia de la oaxaqueña en el ejercicio, otro sector de usuarios reaccionó con críticas orientadas a su vestimenta y su corte de cabello. Los comentarios abrieron un complejo debate sobre la representación y la libertad de las figuras públicas indígenas en México.
“¿Pues no que era nuestra representante indígena de México? Anda queriendo cambiar sus raíces con ese atuendo y corte de pelo, ya nomás falta que se lo quiera pintar de güero”, arremetió un usuario. Otro mensaje que sumó decenas de respuestas divididas señalaba: “Ya la perdimos, ya se hizo fresa, ven cómo el dinero sí cambia a la gente”.
Estas reacciones evidencian cómo el ojo público suele encasillar a las mujeres indígenas en ciertos roles estéticos, cuestionando su derecho a la evolución de estilo, el fitness o el disfrute de la moda urbana actual.
Fiel a su estilo diplomático y ecuánime, la originaria de Tlaxiaco, Oaxaca, ha optado por no responder a los comentarios polémicos del post, manteniendo su actividad habitual en redes.
No es la primera vez que Aparicio enfrenta el escrutinio por su apariencia desde su debut cinematográfico en 2018. En declaraciones anteriores para el espacio Crear Transforma, la actriz recordó que durante su infancia el color de piel jamás fue sinónimo de vulnerabilidad, sino de admiración hacia las basquetbolistas que visitaban la Mixteca.
“Me encanta mi tono de piel, porque me recuerda al café que me despierta por las mañanas, y por qué no, a la canela que complementa su sabor”, ha manifestado la actriz con orgullo en sus plataformas, reafirmando que cuidar de su cuerpo y experimentar con su imagen no.
SA