Saltillo, Coahuila.- A propuesta de la diputada Magaly Hernández Aguirre (Morena), el Congreso del Estado solicita que las autoridades educativas revisen todos los juegos infantiles y la infraestructura recreativa instalados en las escuelas de nivel básico de Coahuila, pues cada año ocurren más de 100 mil accidentes en los planteles escolares del país.
“En un momento en que la antigüedad y el desgaste de muchos planteles se vuelven cada vez más evidentes, la prevención debe llegar antes que el daño y traducirse en acciones concretas para proteger cada espacio donde nuestros estudiantes conviven y crecen. Correr, trepar, balancearse en un columpio, jugar en el pasamanos o compartir un sube y baja son parte natural de crecer”.
Destacó que en los patios escolares, especialmente en preescolar y primaria, muchas niñas y niños aprenden, conviven y ganan confianza a través del juego, en espacios que requieren mantenimiento.
“El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social advierte que, a nivel nacional, en relación con las más de 190 mil escuelas de educación básica, no existe información pública actualizada para validar de manera general, el cumplimiento de estándares de seguridad, protección civil e infraestructura escolar”.
En Coahuila, la mayor parte de las escuelas tienen más de 5 décadas de antigüedad y el 75 por ciento presenta problemas de infraestructura o necesidad de algún tipo de mantenimiento, lo que implica riesgos.
“La tragedia ocurrida hace apenas unos días, en la que un niño de tan sólo 6 años perdió la vida tras el colapso del columpio en el que jugaba, nos obliga a actuar con responsabilidad, sensibilidad y respeto a la vida. No podemos permitirnos normalizar este tipo de hechos ni que sean tratados como accidentes inevitables”.
Ante casos así, añadió, ahora resulta que al personal docente le quieren endilgar la responsabilidad de reparar desperfectos y resolver problemas estructurales, lo que corresponde directamente a las autoridades educativas.
“Las y los docentes cumplen con informar oportunamente sobre daños y riesgos en los planteles. Los oficios se giran, las solicitudes se presentan y las advertencias se hacen. Sin embargo, en demasiadas ocasiones, las respuestas nunca llegan o tardan meses e incluso años.
Esto, a fin de verificar su correcta instalación, estabilidad, mantenimiento y condiciones de seguridad, así como reparar de manera inmediata toda estructura que represente riesgo.
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