Ciudad de México. — Tras confirmar su renuncia a la militancia de Morena, el diputado Sergio Mayer negó que su decisión responda a un distanciamiento con las políticas del actual gobierno. Por el contrario, el legislador señaló como detonantes de su salida las presiones políticas, las exigencias de alineamiento con facciones internas y un trato que calificó de “maltrato” y “rudeza innecesaria”.
“Lealtad absoluta” al movimiento
En declaraciones ante medios de comunicación, Mayer aclaró que su separación es únicamente del partido, mas no del movimiento político.
”“Estoy renunciando a la militancia, pero no al movimiento, ni a mis convicciones. Mi respaldo y lealtad a la presidenta Claudia Sheinbaum es total y absoluto”, enfatizó, descartando que su salida esté vinculada a críticas por su participación en proyectos televisivos o a supuestos problemas legales.
El legislador sostuvo que su determinación fue producto de un proceso de “reflexión interna”, ante la falta de espacios para ejercer su autonomía dentro del partido oficialista.
Denuncia de facciones y presiones
El ahora diputado independiente alertó sobre la dinámica que atraviesa Morena, sugiriendo que el partido enfrenta una crisis de unidad.
”“Sentía mucha presión de algunos grupos para que me definiera con quién estoy, con qué grupo, a quién apoyo, a quién no”, señaló, subrayando que su negativa a subordinarse a facciones específicas generó fricciones.
”“Morena puede tener un problema si se sigue dividiendo en ese aspecto”, advirtió Mayer, al tiempo que lamentó la existencia de grupos que, dentro del partido, “buscan llevar agua a su molino”. Asimismo, expresó su rechazo a las dinámicas de poder que exigen sumisión:
”“Dicen que para estar en la política hay que tragar sapos, pero yo no tengo que tragar sapos ajenos”.
Incertidumbre sobre su futuro político
Aunque el legislador aseguró que por el momento no tiene intenciones de integrarse a otra fuerza política, dejó la puerta abierta a futuras alianzas, bajo la premisa de que “nunca digas de esta agua no he de beber”.
Por su parte, la dirigencia de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, encabezada por Ricardo Monreal, minimizó la salida. Monreal negó categóricamente la existencia de fracturas o facciones dentro del grupo parlamentario y subrayó que, mientras Mayer no se separe de la bancada legislativa, seguirá siendo considerado un “compañero” con plenos derechos en sus funciones.
La renuncia de Mayer pone de relieve las tensiones que enfrentan los partidos masivos para mantener la cohesión interna, especialmente en un entorno donde los liderazgos individuales y los grupos de influencia disputan el control de la agenda política.
jacl