Piedras Negras, Coahuila.- En estos días en que familias enteras buscan la manera de sorprender a niñas y niños con regalos, actividades y momentos especiales. Más allá de los juguetes y dispositivos electrónicos, existe un obsequio que puede transformar su vida para siempre: Un libro.
Karla Rodríguez, encargada de una librería Educal, asegura que uno de los mayores retos actuales, es romper la idea de que los libros sólo están relacionados con tareas y calificaciones escolares.
“Desafortunadamente muchos niños tienen esta formación de que los libros van asociados directamente con lo la cuestión académica, que un libro es aprender estrictamente con notas, con una calificación y creo que ese es el principal error que a lo mejor cometemos como papás”, señala.
Desde antes de nacer
El acercamiento a la lectura puede iniciar incluso antes del nacimiento. Algunas madres embarazadas acuden a librerías para comprar cuentos y leerlos en voz alta a sus bebés, precisa Karla Rodríguez.
“Me he tocado incluso ver a mamás que están embarazadas que van a comprar libros para leerles a su bebé cuando todavía no nacen”, comparte.
“Me parece un gesto muy bonito, después también cuando los bebés ya nacen, el hecho de llevarlos a la librería les crea un vínculo con los libros, que a lo mejor otros niños que no lo tienen no lo entienden”, añade.
Detalla que este hábito fortalece el vínculo afectivo y convierte la lectura en una experiencia positiva desde los primeros momentos de vida.
Y una vez que los niños crecen, visitar librerías o bibliotecas se transforma en toda una experiencia sensorial. Las ilustraciones, las texturas de las hojas y los colores despiertan su curiosidad y estimulan su creatividad.
“Hay pequeños de cinco o seis años que llegan a la librería con la emoción de quien entra a una juguetería. Reconocen los espacios, preguntan por los libros y se sorprenden cuando cambiamos el acomodo”, comparte.

Más que entretenimiento: Desarrollo integral
Karla Rodríguez, destaca que la lectura fortalece la concentración, mejora la comprensión lectora y la ortografía, además de que favorece la expresión verbal. “Ayuda a los niños a socializar con mayor facilidad y a comunicar sus emociones”, subraya.
Precisa que muchos libros infantiles, además de contar historias divertidas, transmiten valores como la amistad, el respeto, el amor y la empatía. A través de relatos sencillos e ilustraciones atractivas, los pequeños comprenden mejor sus emociones y el mundo que los rodea.
“Hay muchos libros que sí, a lo mejor traen nada más la historia divertida y todo, pero hay libros que traen mensajes muy importantes”, indica.
“De hecho, hay una colección que edita el Fondo de Cultura Económica, donde aparte de traer este contenido divertido, bonito, ilustraciones bellísimas, el mensaje que dejan de valores, de comprender las emociones, sobre la amistad, sobre el amor, sobre la familia, les van llenando a ellos de estos de estos conocimientos”, agrega.
También existen opciones como libros interactivos, novelas gráficas y manga, que se adaptan a distintos gustos y edades, ampliando las posibilidades de acercamiento a la lectura.
Entre pantallas y páginas
En la actualidad, el uso constante de dispositivos electrónicos representa un desafío. Para muchas familias, precisa Karla Rodríguez, el celular se ha convertido en una herramienta de entretenimiento inmediato; sin embargo, los momentos compartidos alrededor de un cuento generan recuerdos imborrables.
“Leer diez minutos antes de dormir puede convertirse en una memoria que los acompañará toda la vida. Ese recuerdo vale más que cualquier video”, afirma la encargada de la librería Educal.
Es importante, precisa, el crear una rutina sencilla, sin imposiciones, permite que poco a poco los niños desarrollen el hábito lector. Cinco minutos diarios pueden marcar la diferencia.
Un regalo que perdura
En fechas como el Día del Niño, Karla Rodríguez, subraya que regalar un libro es apostar por un presente significativo y un futuro con mayores herramientas emocionales y cognitivas. No se trata únicamente de comprar, sino de crear experiencias: Visitar bibliotecas, explorar librerías y permitir que los niños elijan el libro que más les llame la atención.
Formar una pequeña biblioteca en casa, aunque sea con 10 o 15 libros, puede convertirse en el inicio de una relación duradera con la lectura.
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