Ciudad de México.- El contralmirante Fernando Farías Laguna encabezaba una red integrada por elementos de la Marina que operaba un esquema de ingreso ilegal de combustible al país. Las autoridades sostienen que, a través de esta estructura, se facilitó la llegada a México de al menos 31 embarcaciones procedentes de Estados Unidos cargadas con hidrocarburos de origen ilícito.
Ayer fue localizado en Buenos Aires, donde permanecía oculto tras salir de México en 2024. De acuerdo con reportes oficiales, no existían registros de su regreso al país luego de un viaje con destino a Florida.
El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, confirmó ayer la detención en Argentina del contralmirante, sobrino político de Rafael Ojeda Durán, secretario de la Semar en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
Al momento de su detención, Farías Laguna portaba un pasaporte falso. La ficha roja de Interpol activada en su contra lo convertía en un objetivo de búsqueda en más de 190 países.
El contralmirante y su hermano, el vicealmirante Manuel Roberto, son investigados por presuntamente encabezar la red de corrupción de marinos en las aduanas de Altamira y Tampico,entre 2024 y 2025.
El método consistía en engañar al sistema arancelario haciendo pasar el hidrocarburo como aditivos para aceite, burlando así los laboratorios y al SAT.
“Agradecemos la colaboración de las autoridades de Argentina y de Unipol en ese país”, expresó Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Pública.
Sobornos
El exdirector de la Aduana de Tampico, el capitán Alejandro Torres Joaquín, declaró a la FGR que, a través de intermediarios, los Farías pagaban a subordinados un millón 750 mil pesos por cada buque de huachicol que dejaran descargar en los recintos fiscales.
Decomiso histórico
En julio de 2025, se reportó el aseguramiento de más de 15 millones de litros de combustible (diésel y gasolina) en operativos realizados en Ramos Arizpe y Saltillo, descrito como el golpe más grande al huachicol fiscal en el periodo.
Control
En posiciones estratégicas dentro de la Marina, donde Manuel fungió como secretario particular de mandos y Fernando operó en la Unidad de Inteligencia Naval, tejieron una red que controlaba no solo el flujo de mercancías, sino también el destino profesional del personal naval.
dmc