Estados Unidos, 24 de febrero.- El obispo católico caldeo de San Diego, Emanuel Shaleta, presentó su renuncia ante el Vaticano en medio de una investigación formal por presunta malversación de hasta un millón de dólares y conductas sexuales inapropiadas, según reveló el medio católico The Pillar.
Aunque la dimisión fue solicitada por la Santa Sede tras una auditoría y vigilancia privada, el Vaticano aún no la acepta formalmente debido a la intervención del Patriarca Caldeo, el Cardenal Louis Sako, quien busca mantener a Shaleta en la estructura de liderazgo de la Iglesia.
La investigación financiera comenzó en noviembre de 2024, cuando el consejo de finanzas de la Catedral de San Pedro en El Cajón detectó un patrón inusual de depósitos. Según documentos revisados por The Pillar, Shaleta instruyó a una empresa externa para que le entregara en efectivo el alquiler mensual de un salón social (33,990 dólares).
Posteriormente, el obispo "reembolsaba" ese dinero a la parroquia utilizando cheques provenientes de una cuenta destinada exclusivamente a la asistencia de personas pobres. En total, se han documentado al menos 427,345 dólares desviados mediante este esquema de "reembolsos" firmados por el propio Shaleta.
Cruzaba la frontera para visitar club de Striptease
Paralelamente, una investigación delegada al Arzobispo de Los Ángeles, José Gómez, recopiló evidencia de conducta inapropiada. Un reporte del ex-agente del FBI, Wade Dudley, confirmó que Shaleta cruzaba frecuentemente la frontera hacia Tijuana para visitar el "Hong Kong Club", un establecimiento identificado por periodistas de derechos humanos como un centro de explotación sexual.
El detective documentó que el obispo utilizaba un transporte exclusivo para clientes del club y estacionaba su vehículo en áreas reservadas para dicho local.
Llevaba una posible doble vida junto a su exsecretaria
El expediente también incluye detalles sobre una relación inusualmente cercana con una mujer que fue secretaria parroquial durante su estancia en Michigan.
Shaleta mantiene con ella una cuenta bancaria conjunta que, en 2025, superaba los 40,000 dólares y recibía depósitos constantes del obispo.
Según el reporte de Dudley, la mujer se mudó a San Diego inmediatamente después de que Shaleta fuera nombrado obispo en 2017.
El investigador documentó que el clérigo tiene "acceso sin restricciones" al hogar de la mujer mediante el código de la cochera, mientras que ella posee llaves de la residencia del obispo.
Dudley observó que Shaleta dedica una cantidad significativa de tiempo a los hijos de la mujer, actuando de una manera que el reporte describe como "propia de un padre".
El obispo ha sido documentado llevando a los niños a su casa o al parque, comprándoles comida y jugando con ellos, a menudo sin la presencia de la madre.
El informe del ex-agente de la FBI concluye que la vida de Shaleta está llena de comportamientos sospechosos que resultan inapropiados para una figura de su investidura.