
Ciudad de México; 03 de abril.- “¿Dónde está mi jodido sueño adolescente?”, se pregunta Olivia Rodrigo en su canción “Brutal”. Anoche podría haber deducido la respuesta: en México.
A sus 22 años y con sólo dos discos, la californiana ha recorrido el mundo con su Guts World Tour, pero mención aparte merece su debut en México, histórico, con lleno visible en el Estadio GNP. Los promotores rechazaron dar la cifra, pero el recinto tiene un aforo máximo de 65 mil personas.
“¿Sabían que es el show más grande en toda mi jodida vida? Estoy muy agradecida, gracias por estar aquí. Esta noche va a ser jodidamente buena".
“¡Amo tanto estar en la Ciudad de México! Ustedes tienen la reputación de ser muy ruidosos. ¿Es verdad? Me lo van a tener que demostrar esta noche”, soltó la ganadora de tres Grammy al inicio del show.
Marcaba el reloj las 21:11 horas cuando salió al escenario, de short negro y chaleco plateado, para cantar “Obsessed”, “Ballad of a Homeschooled Girl” y “Vampire”.
Si bien la estrella acaba de visitar otros países latinoamericanos, incluidos Argentina, Brasil y Chile, sus expectativas en la CDMX fueron superadas con creces.
Antes de la presentación, dijo, fue a las luchas y a la casa de Frida Kahlo, y comió tacos, porque la capital es uno de sus lugares favoritos, pero lo que más la conmovió fue el público.
Al presentar “Enough for You”, la cantante recordó que la escribió a los 17 años, con el corazón roto y llena de inseguridades, mientras que cinco años después llegó a la Ciudad de México, parada ante una multitud que levantaba carteles con la frase “Eres suficiente para nosotros”.
“Gracias por hacer este sueño realidad para mí, y gracias a la Olivia de 17, desde el fondo de mi corazón”, dijo, para luego enmudecer por una ovación.
En recuerdo de sus dos semanas de clases en Duolingo, pudo agregar en español: “Qué ‘hermoso’ audiencia”.
Su presentación íntegra fue una reivindicación de la ira adolescente, con canciones sobre extrañar a una ex pareja al sacar la licencia de conducir (“Drivers License”) o sobre las presiones infinitas que impone la sociedad y minan la autoestima (“Pretty Isn’t Pretty”).
Pese a que una buena parte de los asistentes eran adolescentes, lo cierto es que incluso personas mucho mayores, hombres incluidos, gritaban con aquel mensaje y coreaban “Favorite Crime” y “Happier”.
Los fans también tiñeron de morado el lugar al colocar papelitos en los flashes de sus celulares durante “Teenage Dream”.
El momento culminante de aquel reclamo llegó prácticamente al final de la presentación, con “All-American Bitch”, cuando ella le pidió a toda la gente que pensara en lo que la enfurecía y gritara al unísono. Catarsis pura, que terminó con “Good 4 You” y “Get Him Back!”.
Si bien el show estuvo repleto de energía, también tuvo cierto sabor amargo, porque fue la versión “recortada” que ha llevado a festivales, con algunas canciones menos que en Estados Unidos y Europa.
Tampoco hubo cambios de vestuario, por lo cual duró una hora y media, aunque la gente, que recogía el confeti del concierto en forma de estrellas, no mostraba enojo o frustración por ello.
Previamente, la noche empezó con una veterana en el gusto del público mexicano: St. Vincent. La encargada de abrir el concierto de Rodrigo, que apenas en noviembre había tocado en el C. Capital, deleitó con “Flea”, “Cheerleader” y “Sugarboy”, entre otras.
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