El agente del Ministerio Público maneja la teorÃa de que el hombre pudo haber muerto a causa de un paro cardiaco.
Por: Redacción
Saltillo, Coahuila.- Debido al “misterio†que rodea al hombre que murió sentado en una banca de la Plaza de Armas, la FiscalÃa General del Estado amplió sus averiguaciones y pospusieron la necropsia para establecer las causas que originaron el deceso, aunque en primera instancia suponen que fue por causas naturales.
Personal de la dependencia comentó que hasta el momento los restos del infortunado, de aproximadamente 35 años, siguen sin ser reclamados por nadie, pero se cuenta con evidencias importantes que podrÃan otorgarle identidad en las próximas horas, pues algunas personas indicaron que era conocido como don Pancho, aunque entre sus pertenencias no fue encontrada ninguna clase de identificación.
Esto porque a decir de la autoridad, el cuerpo no presentaba rastros de golpes o lesiones que pudieran evidenciar alguna agresión o su participación en una riña, como aseguraron personas que dijeron haber hablado con el infortunado en sus últimos minutos de existencia.
Agentes investigadores ampliarán sus diligencias hasta esclarecer lo ocurrido con el solitario individuo.
Con lo recabado se espera que este mismo dÃa las autoridades ministeriales puedan conocer el origen del hombre que pereció en la completa indiferencia de las autoridades, que le habrÃan negado ayuda en el momento más crÃtico de su vida.
OLVIDO
Su muerte fue pública aunque siempre vivió en el olvido de la sociedad. A don Pancho se le veÃa pasear por la plaza, todos los dÃas se sentaba en esa banca donde su vida terminó.
Nadie lo conocÃa, nadie sabe de dónde vino ese hombre que primero les daba los buenos dÃas y después les pedÃa una moneda para comprar alcohol.
Apenas el sol iluminaba y don Pancho cruzaba el callejón Santos Rojo, algunos dicen que dormÃa en las escaleras de la iglesia.
Esperaba siempre afuera de la paleterÃa, cuando la encargada llegaba le pedÃa unos pesos para comprar alcohol.
La encargada de la tienda de conveniencia de Plaza de Armas, refirió que don Pancho se paseaba hasta que era hora de venta de alcohol y compraba un litro de tequila “de ese que te deja ciegoâ€.
Pero no a todos les caÃa bien don Pancho, incluso los guardias del Palacio Rosa lo despreciaban, siempre que se acercaba a las puertas del edificio lo corrÃan, tal vez por eso lo ignoraron cuando se acercó a pedir ayuda diciendo que se sentÃa mal.
Nadie platicó con él, de saber quién era, de conocer la realidad de este hombre que se paseaba en la plaza, lugar en que pasó sus últimos minutos (Con información de Rosendo Zavala, Luisa Casas y Luis Durón).